Hoy he estrenado un nuevo periodo en mi vida: ahora soy completamente autónomo.

Y digo completamente, porque de hecho lo soy desde hace meses. Pero no lo era completamente porque estaba también trabajando por cuenta ajena y ayer por fin terminé dicho trabajo.

La decisión de dejar mi actual trabajo ha sido única y exclusivamente una cuestión de tiempo. Necesito tiempo para dedicar a mi emprendimiento.


En primer lugar, me gustaría aprovechar la ocasión para presentaros el sitio donde he estado trabajando hasta ahora durante el último año:

our.com

http://www.facebook.com/ourcom

Our.com es una plataforma de juegos online situada principalmente en facebook y donde podréis jugar a juegos como el billar, el dominó, el parchís, el póker, el buscaminas entre otros muchos…, pasarlo bien y conocer a gente.

Os invito a que os paséis por allí y le deis una oportunidad. Así daréis trabajo a mis apreciados ex-compañeros de trabajo y amigos que son muy buena gente.

Me gustaría que creer que el tiempo que he estado allí ha servido para algo, que mi presencia tuvo un impacto positivo en la empresa y en mis compañeros, y me gustaría desearles lo mejor para el año que viene ¡y para todos los siguientes!

Un abrazo muy fuerte a our.com.


En segundo lugar me gustaría hacer una reflexión sobre este nuevo periodo que se acontece. Una reflexión basada en mis experiencias pasadas, en errores cometidos y en lecciones aprendidas.

Si bien esta es la primera vez que trabajo para mí mismo siendo autónomo, no es la primera vez que trabajo de forma independiente y exclusivamente. He estado trabajando desde muy joven: haciendo trabajos gratis para aprender, o cobrando precios simbólicos. Pero nunca llegué a despegar o a intentar despegar. Y ahora que lo voy a intentar en serio, quiero ser consciente de los errores que cometí y que ahora considero simplemente parte del camino.

Mi primer error fue la falta de perspectiva de negocio, el escaso interés por los temas legales y en general del desconocimiento de muchas cosas que realmente se necesitan para poder tener éxito.

El segundo error fue la falta disciplina en relación a la programación. Es cierto que desde hace muchos años soy capaz de hacer proyectos moderadamente grandes en un periodo de tiempo pequeño e incluso con una notable calidad. Pero no tenía la habilidad ni los conocimientos para hacer software escalable a nivel de desarrollo. Sabía programar, sí. Pero desconocía la totalidad de las técnicas ágiles y no hacía siquiera unittesting.

Aunque el error más importante de todos fue la gestión del tiempo.

Trabajar desde casa y en el mismo ordenador que usas para jugar, chatear o divagar por los vastos mares de Internet no es una buena idea. Y menos si no tienes una disciplina en relación al tiempo. Si solo tienes un ordenador, no queda otra, pero hay que estar atento para ser capaces de detectar a tiempo las mermas de productividad.

¿Qué voy a hacer para evitar que estos antiguos problemas me lleven al fracaso?

El primer paso ya lo di: identifiqué los errores del pasado, localicé las posibles soluciones, y en este tiempo considero que he acabado preparado para aplicar dichas soluciones.

He estado ayudando a mi novia a estudiar el módulo de “administración y finanzas”. Y a partir de ahora estudiaré a ratos junto a ella. En este tiempo también me he ido fijando en qué cosas eran importantes y qué cosas no. He ido leyendo mucha información al respecto y fijándome en los detalles. Considero que no sé casi nada, pero al menos tengo una predisposición que me va a ayudar muchísimo.

En todos mis proyectos activos actuales estoy haciendo TDD. En este tiempo he leído mucho al respecto y he podido poner en práctica una gran parte de las técnicas de programación extrema. Si bien siempre hay cabida para la mejora, creo que voy en el camino correcto y aunque mi código dista mucho de ser perfecto, la forma en la que programo ahora, hace que cada vez sea mejor, evitando deuda técnica y haciendo los cambios más predecibles en cuanto a tiempo se refiere.

La parte en la que estoy más desentrenado actualmente es en la gestión del tiempo: casi siempre a trompicones, pensando que siempre tenía el tiempo justo y acabando por no aprovechar bien el tiempo. No saber estimar tiempo o no ser consciente del tiempo que invierto en cada cosa. Esto me ha hecho reflexionar mucho y tratar de buscar soluciones a mi mayor problema.

La respuesta vino hace algunas semanas: la técnica pomodoro. Tras estudiarla durante algún tiempo, ponerla en práctica el fin de semana pasado, y empezar en serio hoy, puedo afirmar de que creo que será la clave que necesitaba para obtener el éxito deseado.

Sus reglas cumplen con los principios básicos de productividad que he leído de tantas formas y obliga a una disciplina que es ideal para los rebeldes como yo.

Para ser productivo hay que estar concentrado y descansado (5 minutos de relax cada 25)

Si el descanso fuese opcional, en momentos de alta productividad se evitaría descansar, produciendo a largo plazo un cansancio insostenible. La idea es dosificarse el tiempo correctamente. También ayuda a mantener una disciplina.

La idea básica de la técnica pomodoro es dividir el tiempo en bloques de media hora en los que se trabaja los 25 primeros minutos y se descansa los 5 siguientes. Aunque ese es el concepto más conocido del pomodoro, la técnica es mucho más.

XP: http://www.extremeprogramming.org/rules/overtime.html

Especialización de tareas / Divide y vencerás / Simplificación de tareas / K.I.S.S. / D.R.Y.

Ante un problema complejo, podemos encontrar una solución compleja, o una solución de varios pasos sencillos y manejables.

La gestión del tiempo, la administración de tareas, la reflexión sobre los procesos y el planteamiento de las mejoras es un proceso muy complejo pero que se puede llevar a cabo en pequeños pasos especializados.

Para solucionar un problema complejo hay que tomar varios roles: jefe de proyecto, pica código, analista…

Pero NO tomar varios roles al mismo tiempo. Esto se consigue con la especialización.

La técnica pomodoro dice que al principio del día hay que establecer unos objetivos del día y hacer unas estimaciones de cuanto tiempo (en pomodoroso (media hora), que son indivisibles) en un primer paso. 

Luego hay que trabajar. No hay que analizar, no hay que replanificar. Solo trabajar. En este periodo bajamos un nivel la complejidad. En vez de tener que estar con el problema actual + todo lo relacionado con la planificación, balanceo de prioridades y aprendizaje de errores, únicamente nos centramos en el problema actual. Hemos dividido y hemos vencido. Nuestro problema es más sencillo.

Lo único adicional al problema que tenemos que hacer es llevar un tracking sencillo de pomodoros completados para cada tarea y las posibles interrupciones que han habido.

Tras la jornada pomodórica, hay que recapitular. Ya no nos importa el problema que teníamos que resolver, tampoco nos interesa el establecimiento de objetos. Ahora toca analizar qué tareas se han desviado temporalmente de las estimaciones iniciales, comprender el por qué, analizar los fallos del día a nivel de productividad e ir construyendo una base de tareas similares que nos permitirá hacer estimaciones de tiempo cada vez mejores.

En todos los pasos hay que centrarse y mantener una concentración total. Una única tarea en cada momento y solo una y especializada.

http://en.wikipedia.org/wiki/KISS_principle

Ser conscientes del tiempo

Muchas veces no se es consciente del tiempo. Pasa, se nos va, lo perdemos y casi no nos damos cuenta.

Sin embargo es el tesoro más grande del que disponemos.

La técnica pomodoro hace que tengas siempre en cuenta el tiempo, ayuda a exprimir al máximo el tiempo, ayuda a valorar el tiempo, a estimar tiempo de tareas y a tener respeto y disciplina por el tiempo.